Infraestructuras fuera de lo común: las vías que mantienen en marcha el comercio mundial

Pasos bajo el agua, enlaces entre grandes océanos y carreteras que atraviesan altas montañas son algunos de los servicios que hacen posible el movimiento de mercancías y personas a pesar de ríos, mares y cordilleras.

La logística actual descansa sobre infraestructuras que parecen sacadas de un sueño: túneles bajo ríos y mares, carreteras y vías férreas horadando macizos montañosos, y canales que unen océanos.

Estas conexiones no solo acercan lugares; también acortan plazos, estabilizan los suministros y sostienen el intercambio global incluso en regiones difíciles de transitar.

En todo el planeta funcionan corredores logísticos concebidos para sortear barreras naturales extremas1, desde grandes ríos y vastas cordilleras hasta mares con intenso tráfico y condiciones climáticas duras. Son construcciones diseñadas para asegurar que la operación no se detenga, que las previsiones se cumplan y que la escala sea viable, aun cuando la geografía juegue en contra.

Desde Asia hasta Europa y América, estas obras muestran cómo se desplaza gran parte de la economía mundial. Detrás de cada una hay decisiones estratégicas, planificación a largo plazo y soluciones técnicas que permiten que productos, insumos y personas sigan su camino sin interrupciones.

Un túnel bajo un gran río en China

En el sur de China se puso en marcha recientemente el cruce subfluvial2 más extenso del mundo, parte del Shenzhen–Zhongshan Link: un corredor mixto de carretera y ferrocarril que une dos grandes centros urbanos a través del delta del río Perla. Esta obra combina secciones bajo el agua con puentes de gran tamaño y atraviesa uno de los estuarios más transitados sin obstaculizar la navegación.

Para la logística significa tiempos de cruce más cortos, mayor certidumbre y capacidad para mantener flujos continuos entre zonas industriales y puertos. Su ingeniería incorpora sistemas avanzados de ventilación, drenaje y monitoreo estructural para operar día y noche pese a mareas, corrientes y tráfico marítimo intenso.

Un paso bajo el Canal de la Mancha

En Europa, el Eurotúnel sigue siendo un símbolo de este tipo de infraestructuras. Este paso ferroviario bajo el Canal de la Mancha enlaza el Reino Unido con Francia y es una pieza clave del intercambio continental. Trenes de carga y pasajeros circulan por túneles paralelos con protocolos de seguridad muy exigentes.

Su valor logístico es doble: permite la continuidad pese a climas adversos y reduce la dependencia de los cruces por mar. En momentos de alta demanda o ante interrupciones, esta alternativa mantiene activo el flujo, protegiendo cadenas de suministro sensibles y garantizando el abastecimiento diario.

El Canal de Panamá, un atajo entre océanos

No es un túnel, pero el Canal de Panamá es otra ruta que desafía a la naturaleza. Al conectar el Atlántico con el Pacífico, evita viajes de miles de kilómetros y optimiza tiempos y costes para el comercio global. Gracias a grandes cámaras de agua, los barcos suben y bajan como en un ascensor de gran escala para salvar las diferencias de nivel del terreno.

Su ampliación aumentó la capacidad y flexibilidad, aunque desafíos como las sequías y la gestión del agua obligan a una logística más cuidadosa. Aun así, sigue siendo un pilar del comercio internacional, influyendo en tarifas, cronogramas y decisiones de enrutamiento a nivel mundial.

Cruzar montañas: de los Alpes a los Andes

En Suiza, el Túnel de Base de San Gotardo es la galería ferroviaria bajo los Alpes de mayor extensión en el planeta. Permite cruces más directos y rápidos, con menor uso de energía y altos índices de fiabilidad. Es un ejemplo de logística sostenible en un entorno extremo.

Este tipo de pasos es crucial en regiones atravesadas por grandes sistemas montañosos, donde el clima, las pendientes y la altitud dificultan la circulación durante mucho del año. La planificación busca garantizar que no se detenga la operación, disminuir desvíos y ofrecer alternativas estables frente a cierres temporales o eventos climáticos severos.

En Sudamérica, el Túnel Transandino ilustra el reto de atravesar la cordillera. Más allá de su historia compleja, su planificación refleja la importancia de conectar zonas productivas con puertos del Pacífico y el Atlántico, reduciendo tiempos de operación y la exposición a condiciones climáticas adversas.

Cómo funcionan y por qué son importantes

Estas vías comparten fundamentos operativos: ingeniería muy precisa, sistemas de control en tiempo real, planes de contingencia y mantenimiento constante. En los túneles bajo ríos se usan segmentos prefabricados que se hunden y sellan; en los pasos alpinos, tuneladoras de gran diámetro y galerías de seguridad; en los canales, esclusas y gestión del agua con precisión milimétrica.

El resultado se nota en la vida cotidiana: suministros más estables, precios más previsibles y trabajo especializado en operaciones, mantenimiento y tecnología. Para el comercio exterior representan rutas confiables, menor exposición a riesgos y mejor planificación.

A medida que el comercio crece y el clima se vuelve más desafiante, estas obras demuestran que la logística es más que transporte: es resiliencia e innovación. Túneles bajo ríos y mares, pasos interoceánicos y caminos por la montaña mantienen el ritmo de la economía mundial, evidenciando que, cuando la naturaleza impone límites, la ingeniería y la planificación pueden superarlos.

Fuente: infobae

  1. “Infraestructuras extremas” — Se refiere a construcciones de ingeniería diseñadas para funcionar en condiciones geográficas o ambientales muy desafiantes. ↩︎
  2. “Cruce subfluvial” — Hace referencia a un túnel o paso que atraviesa el lecho de un río por debajo de su superficie. ↩︎