China ha dado un paso estratégico de gran alcance al establecer una conexión marítima regular entre Asia y Europa Occidental mediante el Ártico. El buque Puente de Estambul, perteneciente a una empresa china, partió desde Ningbo y está en ruta hacia Gdansk, Polonia: la primera navegación comercial constante que atraviesa el norte helado para unir los dos continentes. Este trayecto se prevé que dure 18 días, casi la mitad del tiempo requerido por las rutas tradicionales que pasan por el Océano Índico.
Este proyecto se inscribe en la estrategia conocida como “La Ruta de la Seda Polar”, nombre adoptado en 2018 para describir el plan de Pekín de abrir nuevas vías hacia Europa colocando el Ártico como nuevo corredor marítimo. El retroceso del hielo estival, acelerado por el cambio climático, ha convertido esta idea en una posibilidad real, y el nuevo servicio lo confirma.
El Puente de Estambul mide 294 metros de eslora, navega bajo bandera liberiana y está operado por Sea Legend1 . Transporta 4.900 contenedores en esta innovadora travesía, haciendo escalas en puertos clave como Felixstowe, Rotterdam y Hamburgo. Hasta ahora, la ruta más veloz entre China y Europa era la conexión Ningbo–Wilhelmshaven, con un tiempo de tránsito de 26 días, mientras que la mayoría de rutas tradicionales usan el Canal de Suez.
“Es la ruta de transporte de contenedores más rápida entre China y los principales puertos base de Europa. Al cruzar el Ártico, la ruta acorta significativamente el viaje y el tiempo de transporte, lo que brinda a las empresas chinas una valiosa ventaja para aprovechar ahora la temporada alta de almacenamiento navideño en Europa”, explicó Li Xiaobin2.
Los medios oficiales chinos han denominado esta nueva conexión “Arctic express”, y resaltan que, más allá de la rapidez, brinda un entorno político más seguro: las regiones que atraviesa tienen estabilidad, lo que minimiza riesgos como piratería, congestión o conflictos, fortaleciendo lo que consideran un “tercer corredor3” esencial en la cadena logística China-Europa. En ese contexto, señalan que el reciente cierre de la frontera entre Polonia y Bielorrusia dejó más de 130 trenes chinos bloqueados en Brest, un ejemplo de vulnerabilidad logística que justifica buscar rutas alternativas regulares.
Pero el plan de Pekín va más allá de acortar tiempos: pretende posicionarse también en lo energético y estratégico. El deshielo del Ártico, que se calienta de tres a cuatro veces más rápido que el promedio global, abre paso a nuevos recursos. Se estima que la zona alberga cerca del 13 % del petróleo crudo aún no descubierto y el 30 % del gas natural global.
Aunque China no es un país ártico, en 2013 obtuvo el estatus de observador en el Consejo Ártico, foro compuesto por Canadá, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Rusia, Suecia y EE. UU., lo que le permite participar en debates y acuerdos.
De hecho, China ya ha comenzado a fortalecer su infraestructura ártica: posee el rompehielos de investigación Xue Long 2, que entró en servicio en 2019, y diseña nuevas naves para operar bajo condiciones extremas. Asimismo, su política ártica proyecta que el océano polar podría estar prácticamente libre de hielo en verano alrededor de 2050, lo que dejaría las rutas del Ártico disponibles sin tantos impedimentos.
- Naviera china que ha lanzado recientemente el servicio directo de contenedores entre China y el norte de Europa a través de la ruta comentada. ↩︎
- Li Xiaobin es el director de operaciones de Sea Legend. ↩︎
- El término “tercer corredor” hace referencia a una nueva gran alternativa logística para mover mercancías entre China y Europa, complementaria a las dos rutas ya existentes. (Corredores marítimos y terrestres) ↩︎