El año 2025 comenzó con una imagen de mayor normalización en la carga aérea. Entre noviembre de 2024 y octubre de 2025, la demanda internacional moderó el fuerte impulso de principios de 2024, aunque siguió en positivo, y la capacidad avanzó de forma similar. Eso situó al mercado en un entorno más equilibrado entre oferta y demanda, apoyado en la recuperación de la bodega 1en aviones de pasajeros y en una menor presión logística global.
En ese contexto, Barcelona subió al puesto 21 en el ranking europeo, con un crecimiento interanual del 9,7%, y cerró 2025 con 200.741 toneladas (+10,5%), mientras Madrid alcanzó 840.332 toneladas (+9,6%). En Barcelona, Europa concentró el 42% de los flujos, Asia el 33% y América el 19%, con un reparto prácticamente equilibrado entre exportación (50,2%) e importación (49,8%). Además, el 57% del volumen total se mueve en largo radio2, con un peso relevante de carga de alto valor añadido y una menor exposición a flujos coyunturales ligados al e-commerce. China se mantuvo como principal cliente de Barcelona, seguida de Estados Unidos e India, y la fuerte concentración de los despachos aduaneros en Cataluña reforzó la idea de una demanda industrial local sólida y de un modelo diversificado. Para 2026, la previsión apuntaba a un aumento del 6% en la capacidad global de carga aérea y en aeronaves de pasajeros widebody3, del 3% en cargueros tradicionales y del 1% en cargueros integradores.
Ese escenario más equilibrado contrasta con la situación actual. La tensión en el estrecho de Ormuz y el cierre coordinado de espacio aéreo en Oriente Medio ya han llevado a varias navieras a suspender o desviar tráficos, mientras que en aviación los rodeos para evitar la zona están añadiendo entre 45 y 120 minutos a numerosos vuelos de largo radio, con un sobrecoste estimado de unos 6.000 dólares por cada hora adicional de vuelo en combustible. Esto podría traducirse en menos capacidad efectiva, rutas menos directas, mayores tiempos de tránsito y más presión sobre costes, planificación, documentación, aduanas, seguros y cumplimiento.
Para importadores y exportadores, la situación podría implicar presupuestos menos estables, más cautela con inventarios y decisiones más condicionadas por la fiabilidad del tránsito. De cara a 2026, Barcelona seguiría partiendo de una base sólida como hub 4de carga aérea, pero, si la tensión actual se prolongara, podría convivir con más volatilidad operativa y mayores fricciones en la cadena logística. Seguirían abiertas tres incógnitas: hasta dónde podría llegar el alcance real de las restricciones, cuánto tiempo podrían durar y qué efectos indirectos podrían generar sobre la conectividad y los flujos logísticos.
Pie de página:
- “bodega”. Hace referencia al espacio de un avión de pasajeros que también se utiliza para transportar carga. ↩︎
- “largo radio”. Se refiere a operaciones aéreas de larga distancia entre mercados alejados. ↩︎
- “widebody”. Hace referencia a aeronaves de pasajeros de fuselaje ancho que aportan capacidad adicional de carga. ↩︎
- “hub”. Representa un punto de conectividad que concentra y redistribuye tráfico de mercancías. ↩︎